¡Hola a tod@s! Hoy os traigo la versión mejorada de mi Cheese Cake Vegano. Soy bastante perfeccionista y necesitaba tocar algunos puntos de la anterior para que ésta fuese lo más parecida a la tradicional posible.

El cheese cake siempre ha sido, sin duda, mi pastel favorito, así que no quería privarme de gozarlo ahora que no consumo nada de origen animal. Por ello no he parado hasta crear este cheese cake vegano.

Os animo a hacerla y a que me deis vuestra opinión.

Os dejo con la receta ^-^


Ingredientes


Para la crema de queso:

  • 200 gr de anacardos (remojados durante mínimo 8 horas)
  • 400 gr de tofu sedoso (tb le llaman blando)
  • 150 ml de agua
  • 2 cucharadas de zumo de lima
  • 175 gr de sirope de agave
  • 3 cucharadas de maicena
  • 2 cucharadas de aceite de coco
  • Unas gotitas de esencia de vainilla
  • 2 cucharadas de levadura nutricional
  • Una pizca de sal

Para la base:

  • 1 taza de dátiles
  • 1 taza de almendras
  • 1 taza de copos de avena sin gluten
  • 2 cucharadas de aceite de coco

Para la cobertura de frutos rojos:

  • 250 gr de frutos rojos
  • 2-3 cucharadas de sirope de agave
  • 1 cucharadas de semillas de chía

Elaboración


– En primer lugar, preparamos la base picando todos los ingredientes en el procesador de alimentos o en la picadora, pero sin llegar a hacer una pasta con ellos.

– En un molde desmontable de 18-20 cm de diámetro, echamos la picada y la prensamos con las manos hasta que quede compacta. Reservamos en el congelador.

– Precalentamos el horno a 180ºC.

– A continuación, trituramos en el procesador de alimentos o en la batidora los anacardos (yo los he tenido 1 día entero remojando, pero con 8 horas es suficiente), el tofu, el agua, el zumo de lima, la maicena, la levadura nutricional, el aceite de coco, la esencia de vainilla, el sirope de agave y la pizca de sal.

– Procesaremos hasta obtener una crema fina.

– Sacamos el molde del congelador y vertemos la crema sobre la base.

– Introducimos en el horno (arriba y abajo) a 180ºC durante 1 hora aproximadamente. Veremos cómo va cuajando poco a poco. Es muy importante recordar que cada horno es diferente y que los tiempos son aproximados.

– Una vez que el pastel haya cuajado (al tocar lo notamos esponjoso) lo sacamos del horno y lo dejamos enfriar. Normalmente la parte del centro queda menos cuajada que los bordes, pero es la gracia de este postre.

– Os aconsejo que lo dejéis enfriar antes de desmoldarlo porque se podría romper. De hecho, siempre se os agrietará un poco por el centro a medida que se vaya enfriando.

– Para la cobertura de fresas, ponemos en un cazo las fresas trituradas junto con el sirope de agave.

– Lo cocinamos a fuego medio durante media hora.

– Apartamos del fuego y añadimos las semillas de chía. Removemos de vez en cuando mientras reposa. Poco a poco veremos cómo va cuajándose. Dejamos enfriar.

– Ahora echamos la cobertura de fresas sobre nuestro cheese cake y repartimos bien para que quede por todos lados igual.

– Metemos la tarta en el frigorífico y servimos cuando esté fría.

– Al día siguiente esta aún más rica si cabe!!

Nota: si queremos un cheese cake más cremosa y no tan cuajada, podemos usar moldes individuales y tenerlos menos rato en el horno. Sólo hay que tener en cuenta que no se habrían de desmoldar porque no tendrían la suficiente consistencia para ello.